
Mi mamá es majadera hasta el cansancio, una y otra vez me repite como tratando e marcarme a fuego que los hombres SON TODOS IGUALES. Yo para contradecirla, le respondo que las mujeres también y que este post, se lo dedico a los hombres.
Los hombres, según estudios, no son tan resistentes como las mujeres, aguantan menos el dolor (evidente ellos no tienen que parir), y hasta viven menos (según dicen).
Los hombres son más prácticos, cuando se enojan con un amigo es muy difícil que se lo guarde, lo más probable es qu lo agarre a puteas o mínimo a combos.
Los hombres son menos reconorosos y me he topado (lo que no quire decir que no existen) con poco que maquinan grandes venganzas.
Los hombres son buenos amigos, hasta que se enamoran de la amiga, pero buenos amigos al fin.
Y es que nuestro peor error como mujeres ha sido creer todo este tiempo, lo que trata de recalcarme día a día mi mamá y es que "los hombres son todos iguales".
Los hombrs son infinitamente diferentes unos de otros, los hay tiernos, asendosos, resolutivos y así un sinnúmero de protótipos más.
Los hombres que rodean mi vida, tienen características muy dispares. Hay dos que se parecieran parecerse, pero no, es mi papá y mi hermano, que si bien son unos mal acostumbrados de mi mamá, al fin y al cabo son perros que a ladran y la mayoría de las veces no muerden.
Mis otros hombres son wallas y Tito: aceite y agua cada uno, pero me han tratado como a una reina estos 4 años de amistad, y es que los hombres son definitivamente mejores amigos que las amigas.
Y finalmente mi último hombres es particular: es tan adorable y dan ganas de amarlo siempre, le carga lo poco efectivo y esperar... pero es detallista y amoroso, es vivo, muy chispeante y divertido. Con él no se pasan penas y es que lo definitivamente se necesita en un mundo tan deprimido. Yo creo que por eso cuando lo miro y lo re miro, vuelve a encantarme.
Los hombres no son todos iguales, y no sólo me refiero a tipos físicos. Los hombres, son esa debilidad que tanto a mujeres, comoa otros hombres nos hace tropezarnos, una y otra vez.