
Y es que no debe haber nada peor en el mundo que andar apurado, tener que pasar al banco y encontrarse con una fila hasta la puerta (los bancos son, según mi para nada creíble estudio, es el paraíso de las filas largas…
Hoy… fui a buscar un papel que necesito a una repartición universitaria, de esas que tienen que ver con el tema “pagos”…. (Otro lugar donde las colas son eternas)…
Y después de pedir los papeles que entregaban más expeditamente, fui a por él más difícil, fui por el que había que hacer fila.
Ahí estaba yo, afortunadamente en una fila no muy larga, viendo fijamente el reloj y como iba la relación tiempo/persona/avance de la fila… la verdad es que era lento…
Comencé a observar, porque hay que decirlo, soy sapa…
Y empecé a ver como la gente tiene distintas rutinas para estar en una fila… Hay quienes no quieren perder el tiempo y mientras esperan, leen, escriben… otros, se dedican a conversar con el amigo que llevan de acompañante (debería haber una estatua para esos amiguis), otros conversan por celular y cuentan al que está del otro lado de la línea lo larga que está la fila y que esta burocracia y que esto ya parece el tiempo de la Dictadura y etc y etc...
Otros, sin embargo, están pendientes de que quién este delante de ellos, este alerta y no de desconcentre en avanzar aunque sea un centímetro… el tiempo es oro.
Las filas dan para todo (así empiezan los chistes) y es que he visto desde desmayos, hasta peleas, reclamos por teléfonos, pifiaderas a ese típico colao que quiere pasarse de listo y baypasearse la tremenda fila.
Por mi parte, creo que en el tema de la concientización cuando uno va a una parte que fijo hay cola (o fila, más purista el término), me preparo sicológica y físicamente para esperar, finalmente no saco nada con exasperarme, enojarme, ni menos ir corta de tiempo.
Hacer fila tiene su ciencia, y hay que encontrar los métodos para sobrellevarla, sino son el mejor antídoto para el buen humor y la manera más fácil de dejar a alguien sencillamente mal genio y chato